martes, 23 de mayo de 2017

El corazón de Meredith Grey


'Anatomía de Grey' suma y sigue. 13 temporadas lleva en antena y el próximo otoño estrenará la 14ª. Por si esto fuera poco, la cadena ABC ha dado luz verde a un spin-off de la serie (¡¡a estas alturas!!) centrado en el cuerpo de bomberos (¿¿una serie de bomberos ahora que 'Chicago Fire' va camino de su 6ª temporada??). Amo la serie por encima de todas las cosas, por lo que jamás en la vida me quejaré de que su final no llegue nunca. Y es que, de hecho, parece que tenemos 'Grey' para rato. ¿Querrá Shonda llegar a las 15 temporadas?

Si hay algo que tiene a su favor 'Anatomía de Grey' es su reparto. Un reparto que no se resiente a pesar de las inevitables salidas que se producen temporada tras temporada. La última, conocida desde hace semanas, ha ido dejando pistas de cómo se produciría, aunque lo cierto es que no ha sido, desde mi punto de vista, nada satisfactoria. Y me molesta que un personaje tan bueno como ése tenga que decir adiós siendo incoherente consigo mismo. Tampoco me ha gustado este año lo mal que han llevado el embarazo de una de sus actrices, cuya trama iba a ser uno de los platos fuertes de la temporada y que ha terminado resultando una decepción, más que nada porque el personaje ha desaparecido prácticamente sin que nadie preguntase por ella. Pero no todo es malo: Meredith sigue siendo la reina del lugar, los casos médicos siguen sorprendiendo y emocionando a partes iguales y la música sigue siendo uno de sus puntos fuertes.


Después del parón que se produjo tras la emisión de sus primeros nueve capítulos, 'Anatomía de Grey' regresó con un episodio diferente que estuvo protagonizado por Arizona, Bailey y Jo en una prisión. Todo el drama que se creó en torno a Jo, Alex y DeLuca se cerró cuando este último quiso retirar los cargos presentados contra Karev, que terminó pidiéndole perdón. La pena es que esta trama, que al principio de la temporada parecía tan potente, se desinfló y pasó a ser muy secundaria, pues Camilla Luddington se quedó embarazada y su presencia en la serie se ha ido reduciendo de forma considerable. El peor parado ha sido DeLuca, un personaje que llegó a la serie siendo una revelación ganándose el corazón de todos los espectadores, pero que ahora es prácticamente la nada. No sé si volveremos a ver al marido de Jo ("Soy Alex Stevens" ¡el espíritu de Izzie sigue vivo!), pero qué rabia de trama sin final potente, aunque haya servido para ver que Alex es capaz de controlarse a sí mismo.

Otra de las tramas potentes de la temporada ha sido la protagonizada por Diane (LaTanya Richardson Jackson), la madre adoptiva de Maggie que vino para hacernos llorar. Su cáncer de mama inflamatorio (maquillado al principio como una simple operación de aumento de pecho) sirvió para conseguir que madre e hija se reconciliasen ("Encuentra un hombre decente que te quiera sólo un poquito más de lo que tú le quieras a él"). Y ha sido el germen de una de las posibles relaciones amorosas del futuro: Maggie y Avery. Ella empezó echándole en cara que le ocultase la enfermedad de su madre, pero él le hizo ver que cuando Diane supo que se moría, sólo quería estar a su lado. De primeras no estoy muy a favor de esta relación, pero cuantas más vueltas le doy al tema, más veo que nos fueron dejando pistas de lo que estaba por venir. ¡Si hasta Kepner lo tiene claro!


Con los que no parece que va a haber vuelta atrás es precisamente con Kepner y Avery, que se reencontró con su padre (Eric Roberts). En cambio, los que sí se han reconciliado han sido Bailey y Richard, después de que la guerra entre ambos ("Si necesitase ayuda serías la última persona a la que llamaría"), y que involucró a Catherine, Eliza y Meredith (que llegó a ser suspendida de su puesto), haya llegado a su final ("Ellis jamás me perdonó. Se fue a la tumba sin perdonarme. No nos hagamos eso el uno al otro"). Entre medias casi le costó su matrimonio a Richad con Catherine ("Bailey era mi estudiante favorita. Vi todo su camino hasta jefa. Y la pusiste en mi contra"), a la que recuperó gracias a la misión de Bailey ("Mire, ha recuperado a su mujer del trabajo, ahora recupere a su verdadera mujer") y su amistad con Arizona, con la que pasó del "Gracias por estar de mi lado. Eres una buena amiga" al "Necesito algo de tiempo" que le dijo tras descubrir su relación con Minnick (que termina la temporada siendo despedida ahora que por fin han espabilado Bailey y Catherine).

El drama que se han traído entre manos Owen y Amelia, después de hacerles sufrir intensamente, y de aburrir a los espectadores, parece que ha llegado a su final con el regreso a casa de la hermana de Owen. Sí, la hermana desaparecida y dada por muerta que era novia de Nathan y que les tuvo enfrentados al poco de llegar este último al hospital, está viva. Y vuelve a casa. En el peor momento posible, pues Nathan y Meredith habían dado por fin el paso de estar juntos ("Estoy dispuesta si tú lo estás"), superando un avión en peligro y el miedo a contárselo a Maggie ("Eres mi hermana. Y estoy completamente segura de que no te voy a perder por un tipo"). Pero Mer, nuestra Mer, tiene un corazón que no le cabe en el pecho y, aunque le duele, acepta lo que está por venir, pues como bien dice ella, si fuese Derek el que volviese, no se lo pensaría dos veces.


Y llego así a Stephanie, a la que esta temporada han hecho sufrir perdiendo pacientes ("Si realmente no tenemos control, ¿entonces cómo nos atrevemos a decirles que podemos?"), e incluso obligando, tarde, a hacer terapia por la muerte de su novio (Wilmer Valderrama). Su implicación en la explosión (¡qué bien se presentó la trama del violador!) y lo mal parada que ha salido del incendio (¿nadie iba a decirle que estaba achicharrad?) le van a obligar a alejarse del quirófano. Ese quirófano por el que ha vivido desde que llegó a la serie y del que ahora no siente ninguna pena por alejarse. De repente se da cuenta de que ha estado toda su vida viviendo en un hospital y de que es el momento de ver lo que está fuera de él. "Usted me cambió la vida, Doctor Webber. De verdad, me ha enseñado cómo olvidar el pasado y encontrar mi camino (...) Significa que dimito". Y así, de repente, tira por la borda su futuro profesional. Cero coherencia con el personaje.

'Anatomía de Grey' cierra su decimotercera temporada diciendo adiós a Edwards y dando la bienvenida a la hermana de Owen. También despide a Minnick y abre la puerta a un posible romance entre Maggie y Avery. Yo sólo le pido a Shonda que siga haciendo feliz a Meredith, porque cuando ella sonríe, el mundo sonríe. Y que sigamos teniendo estrellas invitadas tan maravillosas (Aida Turturro, Samaire Armstrong, Robbie Kay, June Squibb, Hal Holbrook, Matthew Morrison o la pequeña estrella de 'Big Little Lies' Darby Camp).

lunes, 22 de mayo de 2017

La crisis del Presidente Kirkman


Que 'Designated Survivor' ha sido uno de los mejores estrenos de la temporada está claro. Que a nivel de audiencia ha funcionado, también (1.25 en demos con casi 6 millones de espectadores de media). Pocas cosas negativas puedo decir sobre el thriller político que ha supuesto el bautismo televisivo de David Guggenheim (guionista de películas como 'El invitado' o 'Contrarreloj') y que la cadena ABC estrenó en septiembre trayendo de vuelta a la televisión Kiefer Sutherland después de volver a ponerse en la piel de Jack Bauer en 2014 ('24: vive otro día').

Aunque 21 episodios ("divididos" en dos partes: Peter MacLeish/Nestor Lozano y Nestor Lozano/Patrick Lloyd) siguen siendo demasiados, a 'Designated Survivor' no le han sentado del todo mal, pues a diferencia de otras series con conspiración y política (como es el caso de 'Quantico', con cuya segunda temporada tiene bastantes aspectos en común), ha sabido sacar partido a todos y cada uno de ellos (y se deshizo de aquello que era un lastre, como los dramas de la familia Kirkman). Y es que, a pesar de ser un procedimental, lo cierto es que ha tenido mayor relevancia la trama serializada que los casos capitulares. De hecho, los episodios en los que se ha dejado a un lado la conspiración han sido los más flojos, siendo ése su punto débil (algo en lo que 'Madam Secretary' le saca muchísima ventaja).

Cuando eres un villano de nariz sexy
Descubrir la identidad del responsable tras el ataque que llevó a Tom Kirkman a pasar de sucesor designado a nuevo Presidente de los EEUU (el más humano, como demuestra tapando con una manta a su Secretario de Prensa en el Air Force One, y el menos político de la historia) ha sido el objetivo de esta primera temporada, que supo, especialmente en los primeros episodios, atrapar al espectador con cliffhangers que le dejaban con ganas de más. Y la trama se ha ido desarrollando y creciendo (e implicando a cuantos más personajes mejor) hasta ser casi resuelta en la season finale. Porque sí, uno se queda satisfecho con el recorrido y con el resultado final, y el "lo que vendrá en el futuro" es suficientemente interesante como para asegurarse de que los fans regresaremos cuando la serie estrene su segunda temporada. Vale, sí, 'Designated Survivor' se ha pasado, por momentos, de ser la más patriótica y más americana de las series; sí, también se ha pasado en intensidad en alguno de sus diálogos ("Hoy todos somos norteamericanos", "No viviremos con miedo"); sí, Rob Morrow es insoportable; sí, Kiefer Sutherland está fatal operado; y sí, la voz de Kal Penn es casi tan irritante como él. Pero quiero más.

A partir de aquí spoilers de 'Designated Survivor'.

Cuando juegas a ser el mejor POTUS de la historia
Hannah Wells es la Alex Parrish de 'Designated Survivor' (ojalá crucen sus caminos en algún momento). Ella, prácticamente sola, ha resuelto la crisis a la que se ha enfrentado Kirkman como Presidente, y ha sido la que ha visto morir a casi todos los personajes (a excepción de Jason, su maestro). Lloyd (el Donald Trump de 'Designated Survivor') se les ha escapado, y ahora que tiene en su poder "cualquier aspecto de la estructura defensiva del país", se ha convertido en el enemigo público del planeta. Ahí es nada. La segunda temporada le tendrá como némesis oficial desde el primer capítulo y hasta que den con él. 

En otoño 'Designated Survivor' regresará con su segunda temporada y persiguiendo a Patrick Lloyd. ¿Veremos de nuevo a Hookstraten? ¿Habrá algún otro enemigo en la Casa Blanca?

viernes, 19 de mayo de 2017

Alex Parrish, la nueva princesa del pueblo


'Quantico' cerró el lunes su segunda temporada y poco después la cadena ABC comunicó que la serie renovaba por una tercera tanda de episodios. Antes de ver la season finale, y aún siendo consciente de que su audiencia hace aguas, quería la renovación, pues pensaba que nos despediríamos con un cliffhanger de los que hacen afición. Pero resulta que este final de temporada ha sido perfecto en cuanto a que la trama se ha cerrado y la historia de los personajes ha llegado a un punto en el que no hace falta saber más. Entonces, teniendo en cuenta sus pobres audiencias (0.67 en demos y casi 2'8 millones de espectadores de media) y que no ha quedado nada pendiente, ¿para qué renovar por un tercer año? La buena noticia es que sólo tendrá 13 capítulos, lo que seguramente juegue a su favor.

La primera mitad de la primera temporada de 'Quantico' fue una auténtica bomba; tuvo un gran estreno (1.9 en demos) y una buen trama para desarrollar. Pero entonces llegó el parón, bajó el nivel, y la audiencia empezó a perder interés. Aquella segunda mitad de temporada fue un copia pega mal hecho de la primera que, al menos, terminó en lo más alto con una season finale que explicó todo y que cerró la trama. El comienzo de la segunda temporada fue muy satisfactorio, recordándome los buenos tiempos de la primera. Pero duró bien poco, pues complicaron la trama de una forma imposible de seguir que, eso sí, resolvieron para empezar de cero en sus últimos nueve capítulos. Esta "segunda mitad" (con una única línea temporal) ha sido mucho más sencilla, explicable y, por tanto, disfrutable, y aunque ha terminado alargándose demasiado (es lo que tiene tener 22 capítulos por temporada) se ha cerrado con un final perfecto (que hubiese sido la mejor series finale posible).

A partir de aquí, spoilers de la segunda temporada de 'Quantico'.


Al equipo de Alex (no era la jefa oficial pero como buena reina de la vida que es, a efectos prácticos lo era) las cosas no han podido salirle peor, y es que después de ver cómo la presidenta Haas dimitía y Roarke (el Trump de 'Quantico') se convertía en el hombre más poderoso de los EEUU, se veían obligados a trabajar para él. Pero con un plan a largo plazo (100 días) en el horizonte: "¿Quién quiere ser un terrorista?". Como no podía ser de otro modo, este plan también les ha salido mal (como todos los que han hecho frente a Roarke), pero la rápida capacidad de reacción de Clay (Hunter Parrish ha sido una de las novedades de la temporada), unida a la falta de miras de Fletcher (¿por qué no detenerles/encerrarles después de descubrirles?) les lleva a desarrollar un plan en 48 horas con el que consiguen la victoria. Porque su plan de 100 días se fue al garete a 2 de llevarlo a cabo; pero el que piensan en sólo 2 es el que les sale fetén. "Dile que vamos a traicionar a nuestro país".

Para este nuevo plan recurren a dos viejos conocidos (Iris y Will) y a otra de las novedades de esta temporada (Jon Kortajarena), aliándose con Rusia y derrocando, de forma maestra, a Roarke. "Estados Unidos es ahora una marioneta de un poder hostil. (...) EEUU se merece la verdad y nada menos que eso". Con estas palabras (entre otras), una poderosa Alex Parrish se cuela en la Convención Constitucional hundiendo a Roarke y fingiendo su muerte de un disparo, siendo ésta su forma de desaparecer del mapa, pues ya no le vale con huir (tal y como hizo en la primera temporada). El que tampoco termina bien es Roarke, que se suicida después de ser catalogado como "el escándalo político del siglo". 


Dos meses después el debate está en el aire (Alex Parrish, ¿heroína o traidora?), pero lo que está fuera de dudas es que "Los Estados Unidos no pueden renunciar a su obsesión con Alex Parrish". En la nueva Agencia todos son felices: Owen es su director adjunto, Nimah y Raina han sido liberadas, Shelby trabaja como profesora en Quantico, Clay se ha casado con Maxine y Miranda está en prisión por ser ella la que "disparó" a Alex, donde pasará mucho tiempo encerrada, aunque ya sabía lo que firmaba cuando aceptó su papel en el plan. ¿Y Alex y Ryan? Dos meses atrás, cuando Alex decidió desaparecer, se subió a un avión en el que, sin ella saberlo, estaba Ryan. "No renuncio a nada si estoy contigo". Y así se cierra el círculo que abrieron, con una escena similar, en la primera temporada.

¿Qué nos contará 'Quantico' en su tercera temporada? De alguna forma Alex y Ryan han de volver a América (¿casados?), aunque ella esté oficialmente muerta. Veremos cómo se van desenvolviendo la nueva Agencia (imagino que el reparto se mantendrá) y el país tras el escándalo Rourke. ¿Llegaremos a ver a Mirando fuera de prisión o ese "mucho tiempo" significa que oficialmente está fuera de la serie? ¿Y Parrish y Kortajarena? ¿Se quedarán? ¿Sabremos algo de Harry (Russell Tovey) o tenemos que tragar con esa horrible despedida que le dieron?  Sea lo que sea que nos vayan a ofrecer, os invito a leer esta entrevista a Joshua Safran, creador de 'Quantico' y que no estará en la tercera temporada.

jueves, 18 de mayo de 2017

Médicos de Chicago


Lo que empezó con un procedimental sobre una de las estaciones de bomberos de Chicago ha terminado convirtiéndose en una auténtica franquicia a la que siguieron los policías, los médicos y los abogados de la misma ciudad. De este modo, la NBC tiene hasta cuatro series en parrilla que forman parte del mismo universo y que, por lo tanto, comparten creador: Dick Wolf.

'Chicago Med' fue la tercera en llegar, conectada tanto con 'Fire' (April fue una novia de Severide) como con 'PD' (Will es hermano de Jay). En su primera temporada fue emitida los martes con 'The Voice' como lead-in y este año ha pasado a la complicada noche de los jueves con 'Law & Order: SVU' como telonera. La audiencia se ha resentido, pasando del 1.72 en demos (con casi 8 millones de espectadores) de media al 1.24 (con casi 6'7 millones de espectadores). Tal vez haya sido ésta la razón por la que la NBC ha decidido convertirla en serie de midseason para su tercera temporada. Algo que le sentará muy bien, pues aunque se trata de un procedimental médico y casos nunca le faltarán, es cierto que 23 episodios (5 más que los que tuvo la primera temporada) son demasiados.


Esta temporada April ha acaparado mucho protagonismo, pues le hemos visto embarazada, enferma de tuberculosis, prometida, abortando y cancelando su compromiso. Además, su hermano Noah (para mi gusto un médico terrible) ha conseguido plaza en su hospital y ha terminado la temporada abriendo la puerta a un posible romance con el doctor Choi (insoportable e intenso en extremo). Algo similar ha sucedido con Will y Natalie, que después de haber conseguido superarse el uno al otro iniciando nuevas relaciones, han terminado solteros y con bastante probabilidades de estar juntos. No miento cuando digo que me hubiese encantado que convirtiesen a Nina en una loca dispuesta a matar a Natalie. Eso sí, la despedida de Jeff me ha parecido fría y bastante fea, por mucho que lo utilicen para dar pie a un nuevo comienzo.

Connor ha sido otro de los grandes protagonistas de la temporada, especialmente en su recta final. Antes conoció al doctor Latham, diagnosticado con Asperger, y al que ayudó a mejorar sus habilidades sociales. Su relación con Robin, la hija del doctor Charles, pasó a otro nivel desde aquel "¿Puedes oírlas?" que ella le preguntó obsesionada por las ratas de su apartamento. Lo siguiente fue que el doctor Charles le ingresase en psiquiatría contra su voluntad después de haber conseguido retomar su relación y preocupado por el historial de problemas psiquiátricos de la familia (empezando por él mismo). La historia ha tenido un final feliz para Robin, pues lejos de estar psicótica, su problema era un tumor que le obligaba a mostrar su versión más loca. ¿Acaso no hubiese sido más dramático que Robin se tirase por el balcón y hundiese a Connor, que ya vio cómo su madre se suicidó? Y más teniendo en cuenta lo que pasó con el personaje de Mekia Cox en la segunda temporada de 'Secrets and Lies'. Hubiese sido una secuela muy "divertida". La cuestión es que el doctor Charles ha terminado la temporada con un disparo recibido de uno de sus pacientes antes de quitarse la vida.


El final de temporada de 'Chicago Med' ha sido más un final digno de telenovela que de drama médico, pues, si dejamos a un lado lo sucedido al doctor Charles, la intriga para su regreso es saber si Will y Natalie estarán juntos, si April y el doctor Choi estarán juntos y si Reese y Noah estarán juntos. ¿Tiene Robin que preocuparse ante la llegada de Ava? Reese, uno de esos personajes más secundarios pero que ha ido ganando protagonismo conforme avanza la serie, ha tenido un par de tramas interesantes este año, empezando por la que le unió a Erin Lindsay (uno nunca se cansa de ver y escuchar a Sohpia Bush), o cuando sintió que decepcionó a su maestro, el doctor Charles, y empezó a ir a terapia. De hecho, el doctor Charles fue el que la eligió como doctora de su hija, lo que llevó a Reese a pensar que no lo había hecho por su profesionalidad, sino porque era la mejor forma de conocer de primera mano la situación. Sin olvidar el suicidio del doctor Wheeler, que afectó por igual a todo el personal del hospital.

Por el camino, Maggie, que siempre forma parte de todas las tramas (especialmente de las amorosas), vio cómo la agente que le arrestó el año pasado ingresaba en el hospital o Sharon, que conoció a la novia de su marido el mismo día que el hospital fue hackeado y cuyo rescate pagó el doctor Latham (una trama de rabiosa actualidad). Y por último queda recordar la reunión familiar de los Halstead y que sirvió para que Will se reconciliase con su padre. 'Chicago Med' mejora con respecto a su primera temporada, aunque sigue siendo mi tercera elección de la franquicia Chicago (qué bien les sientan a las series implicadas los crossovers entre ellas, tanto los especiales como los habituales).

miércoles, 17 de mayo de 2017

Las Serpientes de Riverdale


'Riverdale' (The CW en EEUU, Movistar Series Xtra en España) fue una de las series más esperadas de principios de año. Y no ha defraudado, a pesar de que después de tener un comienzo muy prometedor tuvo una racha más floja de la que supo reponerse para la recta final de su primera temporada. Y es que, a pesar de sus discretas audiencias (0.39 en demos y poco más de un millón de espectadores de media), la CW decidió concederle una segunda temporada. Si tienes dudas sobre si debes o no empezarla, te invito a leer 10 razones por las que no deberías perdértela.

'Riverdale' está basada en los personajes aparecidos en los cómics de Archie y ha contado con una primera temporada de 13 episodios que se ha centrado en el asesinato de Jason Bloom, heredero de uno de los ciudadanos ilustres de la población. Haber tenido una temporada de 13 episodios ha sido uno de sus mayores aciertos, junto a la fotografía, la ambientación y su buena banda sonora. Pero si debo destacar sólo un aspecto positivo en la serie, es su reparto, en el que para los adultos se eligieron actores con carrera televisiva (Luke Perry, Mädchen Amick, Marisol Nichols, Skeet Ulrich) y para los jóvenes, aspirantes a estrellas (K.J. Apa, Lili Reinhart, Camila Mendes, Cole Sprouse, Madelaine Petsch).


Cuando uno se enfrenta a una serie cuyo juego gira en torno a descubrir "¿quién mató a...?" sabe que en cada capítulo uno de los vecinos del pueblo en cuestión será el sospechoso, hasta quedar reducida la lista a sólo un par de personajes. Y es exactamente lo que ha sucedido en 'Riverdale'. El undécimo capítulo termina con el descubrimiento de la detención de uno de los últimos sospechosos para, en el duodécimo, conocer su historia y descubrir la verdad, con un giro que se desarrolla en la series finale, cierra la trama y abre el camino al futuro. Un futuro que todavía no tengo claro si tendrá formato de temporada completa (22 episodios) o mantendrá el mismo esquema que la primera (13 episodios, que son los que de momento recoge IMDB).

Cuando uno ve 'Riverdale' nota que está ante una serie de la CW, llegando a pensar incluso que está viendo la secuela no reconocida de 'Gossip Girl'. Y es que los parecidos son muchos, y no sólo porque los protagonistas vayan al instituto. Y para muestra, este hilo en el que se van sacando los parecidos con la serie protagonizada por Blake Lively y Leighton Meester. Referencias a la cultura pop, al cine e incluso a otras series de televisión están a la orden del día, igual que las tramas románticas (¿cuántas parejas llega a tener Archie a lo largo de 13 capítulos?).


En este último párrafo hay spoilers sobre el final de temporada.


La segunda temporada de 'Riverdale' llegará fuerte, con la denominada "Guerra civil de Riverdale" en la que la mitad del pueblo se enfrentará a la otra mitad por eliminar la delincuencia y a las Serpientes. Y más después del disparo recibido por Fred. ¿Quién está detrás: las Serpientes o Hiram? ¿O las serpientes en nombre de Hiram? ¿Indagaremos en el pasado de Alice Cooper? Porque recordemos que FP dejó caer que llegó a ser una Serpiente. ¿Qué va a pasar con las Blossom? ¿Abrazará Jughead la oscuridad que alberga en su interior? Además, imagino que pondremos cara al padre de Veronica (¿y a la madre de Jughead?), asistiremos al parto de Polly e investigaremos qué fue del hermano perdido de las Cooper. 

martes, 16 de mayo de 2017

Alguien voló sobre el nido de Emma Swan


'Once Upon a Time' debería haber terminado tras el final de su sexta temporada, y no sólo porque su audiencia agoniza (0.94 en demos y 3'15 millones de espectadores de media) sino porque, y es lo más importante, la trama se ha cerrado. Hemos tenido el final de cuento de hadas esperado, pero la network ha decidido estirar un chicle que hace tiempo perdió su sabor. 

He de confesar que desde el capítulo 16 (la temporada ha tenido 22), 'OUAT' ha vuelto a convencerme, mejorando considerablemente el nivel, no sólo de una temporada que estaba siendo mala, sino de una serie que hace tiempo que perdió la magia. Y lo estaba disfrutando a lo grande porque confiaba en que la serie terminaría definitivamente. Pero la semana pasada, y tras la emisión del (magnífico) capítulo musical, Jennifer Morrison anunció que, a pesar de que le ofrecieron continuar en la serie, su tiempo dando vida a Emma Swan había llegado a su final (pero que volvería en el primer capítulo de la siguiente temporada). Un par de días después la ABC comunicó la renovación de la serie; y horas después supimos la escabechina que se iba a producir entre su reparto.


Porque 'Once Upon a Time' volverá en otoño con una temporada regular (22 episodios), pero sólo tres actores del reparto original seguirán en Storybrooke (o donde sea que se vaya a ambientar): Lana Parrilla, Robert Carlyle y Colin O'Donoghue, o lo que es lo mismo, Regina, Gold y Hook. Al parecer, y tal y como hemos podido ver en la season finale, se va a producir un salto temporal (¿habrá dos líneas temporales o envejecerán a los tres actores que siguen en la serie?) y nos vamos a encontrar con un Henry Mills crecidito (Andrew J. West, visto en 'The Walking Dead' o en 'Dead of Summer'), que es padre (su hija aparece en su puerta dándole una sorpresa, igual que ocurrió con él y Emma en el pasado) y que, probablemente, va a heredar el papel de su madre. ¿Será un nuevo Salvador? Lo que no sabemos es qué van a inventarse para dar una respuesta, en la serie, a la ausencia de todos los personajes. ¿Cuál es el sentido de casar a Emma y Hook para vivir, como pareja de recién casados, sólo dos capítulos? ¿Cuál es el sentido de dejar a tres personajes sin nadie a su alrededor con el que mantengan una relación? ¿Regina sin su hijo y su hermana? ¿Gold sin Bella y sin su hijo ahora que le han recuperado? ¿Hook sin su mujer? ¿Quién será la madre de la hija de Henry y qué papel de vital importancia va a desempeñar?

'OUAT' no supo aprovechar la oscuridad que debió haber traído Mr. Hyde y empezaron a poblar Storybrooke de clones de los personajes. Incluir a Yasmin y Aladdin en la serie fue otro fallo, pues a nadie le interesaba sus problemas, y lo único para lo que sirvieron fue para rellenar capítulos. En cambio sí fue un acierto la maldición del sueño en los corazones de los Charming, pues así nos ahorramos el bochorno de ver en pantalla a una pareja que en el pasado nos lo dio todo y que ahora sólo incitaban a desearles la muerte. Por no hablar del Hada Negra, la madre de Rumple y la que, en otro reino, crió al hijo que Gold y Bella tuvieron. Ella ha sido la súper villana de la temporada y la encargada de mejorar una serie que pasaba por su peor momento. Aunque es cierto que la Batalla Final (la batalla por su alma), tan anunciada, ha terminado resultando un tanto decepcionante.


'Once Upon a Time' volverá en septiembre con su séptima temporada; una especie de reboot que intentará atraer nuevos espectadores, pero a la que le costará mantener a los fieles, pues se encontrarán ante una serie sin sus personajes preferidos (¿será suficiente el carisma de Regina para evitar que nos bajemos del barco?). Lo bueno es que el final de la sexta temporada ha sido totalmente satisfactorio, por lo que aquellos que decidan no continuar el próximo año habrán dicho adiós a la serie viendo a sus personajes vivir un feliz comienzo.

viernes, 12 de mayo de 2017

Rhoades vs Axelrod


'Billions' llegó al final de su segunda temporada el pasado domingo y lo hizo sabiendo que volverá el año que viene con nuevos capítulos. Es una pena que la serie que en EEUU emite Showtime y en España Movistar Series genere tan poca conversación, aunque lo entiendo. De primeras comprendo que el sentimiento que transmite este drama sea la pereza, pero hay que vencerla para entregarse por completo a una serie que consigue darle todo al espectador.

En cierto sentido 'Billions' me recuerda a 'Black Sails'. Son dramas de una hora de duración en los que los diálogos juegan un papel muy importante, siendo la principal razón por la que un potencial espectador pueda alejarse de ambas. Además, a las dos les sucede algo similar: puedes llegar a perderte en sus tramas (algo que me ocurre viendo ambas series), pero sabes que antes o después todas esas conversaciones importantes van a ser escenografiadas y vas a salir de dudas. La segunda temporada de 'Billions' ha seguido centrada en la eterna enemistad entre Chuck Rhoades y Bobby Axelrod, dando un par de pasos adelante y salpicando, como no podía ser de otro modo, a sus mujeres, Wendy y Lara. Y es que la situación que atraviesa cada uno de los matrimonios ha sido el otro gran protagonista de la temporada. Los Rhoades han luchado por volver a ser los que eran y los Axelrod por mantenerse como la power couple que son. Y ninguno lo ha tenido fácil.


"Mientras Rhoades tenga ese trabajo no estoy a salvo". Bobby sabe quién es su enemigo y tras lo sucedido al final de la primera temporada decidió introducir una serie de cambios en Axe Capital para reforzar la seguridad. Se segundo paso fue reunir "a todos los que jodió" y comprarles sus demandas: "donde una es débil, muchas son fuertes". Esta demanda colectiva, unida a la investigación hacia su persona que inició Bryan y llevada a cabo por Oliver Dake (Christopher Denham), hicieron que Rhoades comenzase la temporada en una posición de debilidad y que podría haberse acentuado si Bobby hubiese aceptado la inmunidad que Dake le ofreció. Fue entonces cuando entró en el juego Lawrence Boyd (Eric Bogosian), que pidió ayuda a Axelrod para quitarse de encima a Rhoades.

Wendy aceptó recuperar su antiguo trabajo a cambio de que Bobby retirase las demandas contra su marido y con la condición de no ejercer de su terapeuta, algo que Bobby le contó a su mujer Lara ("Wendy Rhoades es un lastre") como si fuese idea suya. Por aquel entonces Wags comenzó su rehabilitación, pues su jefe le necesitaba a su lado ("este puto sitio no funciona sin ti") y Rhoades hizo caer a Boyd, lo que provocó el final de la investigación de Dake. Y mientras todo ésto ocurría, el padre de Chuck se entrometía para joder los planes que Axelrod tenía en un casino, sumando una nueva derrota en el contador del empresario. Y es que Chuck Sr. quiere ver a su hijo convertido en Gobernador, y va a hacer lo imposible por conseguirlo, pero para ello necesita que Wendy y él se arreglen ("No puedes ser un candidato eficaz si tu matrimonio se va a la mierda"), algo difícil en ese momento pues se acababan de permitir el uno al otro acostarse con otras personas (algo que Wendy hizo con James Wolk).


Chuck aceptó que su mujer volviese a trabajar con su enemigo ("Si eres feliz allí, es donde debes estar. Quiero que seas feliz"), formando todo parte de su plan para recuperarle y así mejorar su posición de cara a ocupar el sillón de Gobernador. Cuando Wendy contó a Lara que fue idea suya que Bobby no fuese paciente de nuevo, el matrimonio Axelrod se enfrentó a su primera mentira, provocando la huida de Lara con los niños. Y es que el décimo capítulo de la temporada fue testigo del acercamiento entre los Rhoades y el alejamiento entre los Axelrod (los mensajes enviados por Bobby que consigue borrar antes de ser escuchados). La misma Wendy que provocó el enfrentamiento entre Bobby y Lara ("Supe algo que podía lastimarla y no pude evitar restregárselo en la cara") fue la responsable de que ella regresase a casa. Pero el daño estaba hecho.

Y llegamos así a la trama Ice Juice, con la que Bobby podía colgarse su primera medalla en la guerra contra Rhoades. Un chivatazo de Boyd fue lo que inició su plan, y la rápida investigación de su último fichaje/gallina de los huevos de oro (Asia Kate Dillon) la que se lo puso en bandeja: podía matar dos pájaros de un solo tiro. Y todo salió a pedir de boca. Todo menos, TODO, pues Rhoades estaba detrás del chivatazo de Boyd, que lo único que quería era vengarse de Axelrod ("Hoy te arrestarán, Roberto"). Chuck tenía su propio plan, y para ello necesitaba hundirse a sí mismo, a su padre y a su abogado ("Me protegerás a mí y a mi puesto. Te conviene que sea Gobernador"). Todo para conseguir atrapar a Axe "por otra cosa". Este plan incluía traer de vuelta a Dake, convertirle en Fiscal del distrito Este y hacer que se encargase del caso Axe.


Y es que Rhoades es un tipo muy listo, que siempre tiene alternativas a sus planes por si acaso las cosas no salen bien, y por eso ahora, además de conseguir que ningún miembro de su familia se vea involucrado en la trama Ice Juice, ha metido a Bryan en el equipo de Dake para estar informado de primera mano en la investigación contra Axelrod (y a Sacher le ha convertido en jefa de Justicia Criminal ¿provocando la ira de Lonnie?). Pero no todo le ha salido bien: su padre no quiere saber más de él (¿tiene el enemigo en casa?) y, precisamente gracias a su padre, ha descubierto que Wendy tuvo un affaire, además de ver con sus propios ojos la buena relación que mantiene con Bobby. Pero le interesa tener a su mujer a su lado por el bien de su futuro profesional.

¿Y Bobby? ¿Tiene a Lara de su parte? No parece claro, pues hemos visto a su mujer esta temporada más luchadora que nunca (cuánto agradezco que haya tenido mayor protagonismo en la segunda mitad de la temporada) y hasta dispuesta a cortar lazos de su marido en caso de ser detenido. Que Wendy se vaya a convertir en su mejor apoyo ("¿Me ayudarías a encontrar el camino?" "Es justo lo que haremos. Juntos") tampoco parece que vaya a arreglar la situación. Y la guerra con Rhoades no está, ni mucho menos, superada. Chuck le visita en la cárcel antes de salir bajo fianza (nadie le espera en la puerta) para restregarle por la cara que haber perdido 27 millones de dólares por detenerle le ha valido la pena. Pero Bobby le avisa: va a buscar cualquier rastro que le permita hundirle junto a él.


La tercera temporada de 'Billions' tiene tramas de sobra para mantener el nivel. La guerra sigue abierta y probablemente alcance su punto más cruel. Espero no perder de vista a Mary-Louise Parker, con la que Chuck terminará acostándose antes o después (sólo basta con ver su reacción cuando se quita los tacones). Quiero ver cómo evolucionan los matrimonios, con tantos secretos que se traen entre manos. Quiero saber si Chuck Sr. se quedará callado. Y quiero conocer qué destino le tienen reservado los guionistas a Taylor, especialmente ahora que ha abrazado con tanta fuerza la filosofía Axe Capital ("Tengo mucho que aprender de ti, no puedo perderte"). La pregunta es, ¿#TeamChuck o #TeamBobby?